¿Qué película llevas proyectando en tu mente desde que despertaste esta mañana?
Una capacidad que casi nadie sabe que tiene
Hoy quiero hablarte de una de las facultades más extraordinarias que poseemos como seres humanos, y lo sorprendente es que la mayoría ni siquiera sabe que la tiene; quienes sí se dan cuenta, pocas veces saben cómo usarla a su favor. Me refiero a la capacidad de controlar la calidad y el flujo de nuestros propios pensamientos.
Tal vez pienses que esto es obvio, que todos tenemos esa capacidad y la usamos todos los días. Si vienes prestando atención a lo que comparto en este espacio, ya sabrás que no es así de sencillo. Estamos sujetos a toda clase de influencias externas e inconscientes que, muchas veces, nos vuelven autómatas que reaccionan por impulso más que por voluntad propia; ya he hablado antes de que todos cargamos un inventario que determina cómo pensamos, sentimos y reaccionamos, y que pocas veces actuamos desde una decisión verdaderamente deliberada.
El mundo que percibes, la calidad de tus relaciones, la forma en que te vinculas con tu trabajo, todo eso es producto de las imágenes mentales que proyectas día a día en tu propio telón de fondo. Es la suma de tus "películas mentales": las historias que te cuentas a ti mismo, una y otra vez, hasta que terminas por creerlas.
Te pongo un ejemplo sencillo de cómo un pensamiento se refuerza hasta instalarse en el subconsciente. Escuchas una canción de moda en la radio; cada vez que sintonizas una estación, ahí está. A fuerza de oírla, empiezas a tararearla sin darte cuenta, incluso si no te gustó. Esto mismo ocurre no solo con lo que escuchas, también con lo que ves: has observado una escena hermosa, o quizás espantosa, y no has podido dejar de repasarla en tu mente durante días. De ahí la importancia de aprender a discriminar con qué alimentas tu Ser.
El responsable del tipo de películas que te proyectas es tu inventario, ese conjunto de experiencias que, principalmente en la infancia, sienta las bases de tu carácter. Si quieres entender por qué eres de cierta manera, basta con mirar cómo fuiste tratado en la etapa más temprana de tu vida: si te trataron con cariño, si te alentaron a desarrollar tus aptitudes, o si te regañaron de forma constante. A veces también hay un evento puntual, tan significativo que funcionó como detonador: una humillación pública, un rechazo emocional, una burla, un despido. Ese recuerdo, cuando vuelves a una situación parecida, puede limitarte a actuar con libertad y crear un patrón que se repite sin que lo elijas.
Con ese material armas historias que repasas una y otra vez: vas camino al trabajo un lunes imaginando ya toda la carga que te espera; te sientes nervioso antes de una reunión importante, anticipando que algo saldrá mal; te preparas para una cita y no dejas de preguntarte si le agradarás a la otra persona. Todo lo que repasas en tu mente repercute en tus emociones, y de ahí se desprende un estado de ánimo, una actitud y, finalmente, una conducta. Así es como tus películas mentales terminan determinando tu actuar.
Hay personas ancladas a la tristeza que se proyectan películas de drama, y su vida termina siendo eso, un drama constante. Hay otras fijas en la ira, que viven peleando mentalmente con todo el mundo, y su actitud se vuelve agresiva. Hay quienes proyectan tragedias amorosas una y otra vez, y su vida es una tribulación emocional sin pausa. Puedes encontrar ejemplos de esto en cada persona con la que te relacionas; todos son, sin saberlo, actores del género de película que ellos mismos eligieron proyectarse.
Afortunadamente, existe un remedio para esto: tú tienes la capacidad de controlar tus pensamientos, y puedo demostrártelo en este mismo instante. Imagina una naranja; observa su cáscara amarilla y ligeramente rugosa. Ahora piensa en un auto deportivo, el que más te guste; imagínalo en varios colores, rojo, negro, el que prefieras.
Sin hacer mayor esfuerzo, fuiste capaz de proyectar en tu mente exactamente las imágenes que te propuse. Ese es el poder que ya posees. Puedes elegir las imágenes que pasan por tu mente, desechar las que no te sirven y fortalecer las que sí, hasta que tu actitud y tu carácter se vuelvan consecuentes con ellas.
¿Cómo crees que logran las personas que viven una vida despierta mantener su entusiasmo y alcanzar lo que se proponen? La clave está en la visualización creativa: escogen con cuidado las imágenes con que alimentan su Ser y proyectan en su mente películas en las que ellas mismas son protagonistas, rodeadas de abundancia, de amor, de propósito cumplido. Esos pensamientos repetidos las convencen, poco a poco, de que ya lo están logrando, y ese impulso las mueve a realizar las acciones necesarias para que suceda de verdad.
Ahora que sabes de dónde viene buena parte de lo que ocurre en tu vida, te lo pregunto directamente: ¿con qué estás alimentando tu Ser? ¿Qué clase de película te estás proyectando a ti mismo, justo hoy?
¿Cuál es tu película favorita?
Recuerda:
"Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado; está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos." Buda (563 a.C.-486 a.C.)
📚 "Piense y Hágase Rico" de Napoleon Hill explica, desde hace casi un siglo, el mismo principio del que te hablo aquí: la repetición mental deliberada como motor real de la acción y el resultado. 👉 Consíguelo Aquí.
Si sientes que llevas tiempo proyectándote la misma película y ya no sabes cómo cambiar de guion, esto se puede trabajar desde la raíz.
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Escrito por: Tonathiu Estrada | León, Guanajuato, México
Publicado: diciembre 2012 | Actualizado: octubre 2026

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