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Mediocre: Por Qué Conformarte es la Forma Más Sutil de Quedarte Dormido

    


    Hacer las cosas bien es una práctica cada vez en mayor desuso, la tendencia general es hacer las cosas por salir del paso, en el menor tiempo posible y dejando de lado cualquier concepto de calidad o excelencia.

    Esta tendencia la podemos observar en todos los ámbitos de nuestra vida, desde la propia imagen personal, pasando por la escuela, el trabajo, hasta los mismos pasatiempos.

    Las personas viven en un estado de mecanicidad tal que la ley predominante es la del menor esfuerzo, las cosas se hacen por hacerse, porque es necesario cumplirlas, porque para eso nos están pagando o porque no nos queda de otra.

    Pero entonces ¿qué pasa con el gusto y la satisfacción de saber que lo que uno está realizando está bien hecho?



La mecanicidad no es solo pereza, es sueño de conciencia

    Cuando escribí por primera vez sobre esto, hace ya más de doce años, hablaba de "mecanicidad" casi como sinónimo de flojera. Hoy, después de tantos años de trabajo interior, entiendo que esa palabra señalaba algo más preciso y más profundo de lo que yo mismo alcanzaba a nombrar entonces. La mecanicidad de la que hablo no es simplemente no tener ganas de esforzarse; es el estado en el que una persona actúa sin presencia real, repitiendo patrones aprendidos, cumpliendo funciones, sin que haya nadie verdaderamente despierto detrás de esas acciones. Es, literalmente, estar dormido mientras se hacen las cosas.

    Visto así, la mediocridad deja de ser únicamente un problema de desempeño o de actitud laboral, y se revela como lo que realmente es: un síntoma de sonambulismo de conciencia. La persona que entrega un trabajo a medias, que atiende a un cliente sin ningún interés genuino, que deja que su vida entera transcurra en el menor esfuerzo posible, no es necesariamente una mala persona ni alguien sin capacidad; es, con enorme frecuencia, alguien que simplemente nunca ha despertado a la pregunta de qué significa estar realmente presente en lo que hace.

    A lo largo de mi vida he tenido la oportunidad de desempeñarme en distintas áreas laborales, tanto en la iniciativa privada como en el sector público, y déjame decirte, querido amigo y lector, que me he topado con circunstancias muy similares.

    Generalizar no es posible, pues sabemos que existen excepciones a toda regla y siempre nos encontraremos con personas que disfrutan y aman lo que hacen y, por tal motivo, lo hacen con cuidado y detalle. Sin embargo, es evidente cómo los estándares de calidad son cada vez más bajos, podemos observar que algunos productos son hechos cada vez con menor calidad, recibimos servicios y atención deficientes, el trato de los servidores públicos y las áreas de atención y servicio al cliente parecieran centros de caridad dónde uno va a pedir limosnas.

    Los niveles de productividad se desploman, existen problemas de clima laboral, las cuotas no se cubren, las metas no se alcanzan, se ven caras largas, en fin, todo se hace a medias y eso tiene un nombre muy conocido:

MEDIOCRIDAD



    Ser mediocre es hacer las cosas a medias, no tener la suficiente determinación y fortaleza de voluntad para llevar a término aquello que se ha decidido comenzar, es conformarse con lo que uno tiene y temerle a la posibilidad de conquistar tus sueños. La mediocridad es un mal que puede apoderarse de ti en cualquier momento y llevarte a fracasar en cualquier emprendimiento que decidas iniciar.

    Las causas de la mediocridad pueden ser muchas: Inercia, educación, cultura, apatía, depresión o hasta gusto. Este "mal hábito" viene a sumarse a la lista de los "7 Enemigos Mortales" que tan terribles son. La cuestión fundamental es saber identificar si tú estás cayendo en esta actitud o si ya eres presa de ella.

    Vale la pena detenerse en algo que entonces no exploraré con suficiente profundidad: casi siempre, detrás del conformismo, lo que realmente opera es miedo, no simple comodidad. Miedo a intentar y fracasar frente a otros, miedo a descubrir que el propio esfuerzo máximo no alcanza, miedo incluso a tener éxito y lo que eso implicaría cambiar. El conformismo es, muchas veces, una estrategia inconsciente para no exponerse a ese miedo, y funciona exactamente igual que cualquier otro mecanismo de defensa del ego: protege a corto plazo, y cobra un precio altísimo a largo plazo, el precio de una vida entera vivida muy por debajo de lo que esa persona era capaz de dar.



De la mediocridad inconsciente a la excelencia consciente

    Ante todo es necesario que fijes un estándar para ti mismo y determina en dónde quieres estar, hasta dónde quieres llegar y observar en que punto te encuentras. Para poder hacer esto te invitamos a que visites el post "Crear un Plan de Vida Estratégico" , el cual te ayudará a definir este primer punto.

    Lo siguiente que debes observar es si estás haciendo lo que debes y realizando los esfuerzos necesarios para acercarte a esa meta que atesoras y que deseas materializar.

    Posteriormente has de corregir el rumbo si es que has errado el camino o afinar y pulir detalles si consideras que aquello que estás haciendo es lo que ha de llevarte a VIVIR UNA VIDA DESPIERTA.

    La mediocridad es una actitud, un mal hábito y con el tiempo se fija hasta convertirse en una forma de vida. Los mediocres no son capaces de sobresalir y superarse a sí mismo, han caído en el conformismo y la inercia del fracaso provocada por su zona de confort.

    La excelencia, vista desde este mismo lugar, no es entonces una cuestión de talento ni de exigencia desmedida contigo mismo; es, antes que nada, una cuestión de presencia. Hacer algo con excelencia es hacerlo estando ahí de verdad, con toda tu atención puesta en lo que tienes enfrente, sin la mitad de la mente ya en otra parte. Esa calidad de atención, sostenida con constancia, es lo que distingue a quien hace las cosas bien de quien solo las hace por salir del paso, mucho más que cualquier diferencia de habilidad entre ambos.



Las señales de que estás operando desde la mecanicidad, no desde la presencia


  • Terminas tareas sin poder recordar con claridad cómo las hiciste, solo que ya quedaron hechas.
  • Entregas trabajos que técnicamente cumplen, pero que tú mismo sabes, en el fondo, que podrías haber hecho mejor con un poco más de cuidado.
  • Justifica la mediocridad propia comparándola con la de alguien más, en vez de medirla contra tu propio estándar real.
  • Sientes una desconexión entre lo que haces día a día y cualquier meta o sueño que de verdad te importa.
  • El miedo a intentar algo con todo tu esfuerzo y no lograrlo te detiene antes incluso de empezar.


Cómo moverte de la mediocridad inconsciente hacia la excelencia despierta


  • Antes de empezar cualquier tarea, date un instante para llegar realmente presente a ella, en vez de arrancar ya distraído oa medias.
  • Fija tu propio estándar de calidad, no el mínimo que el entorno acepta ni el máximo que otros exigen, sino el que tú sabes, sin autoengaño, que representa tu mejor esfuerzo real.
  • Nota cuándo el conformismo que sientes es en realidad miedo disfrazado, y pregúntate qué estás evitando enfrentarte al quedarte en la zona cómoda.
  • Revisa con regularidad si tus acciones diarias realmente te acercan a la meta que dices querer, o si solo están cumpliendo el trámite de un día más.
  • Corrige el rumbo en cuanto notes que te desviaste, sin esperar a que el desvío se vuelva costumbre y después identidad.
  • Recuerda que la excelencia no es perfeccionismo ni exigencia que agota; es, simplemente, estar presente en lo que haces con el cuidado que esa acción merece.

    Mantente atento, observa y no permitas que la apatía, el desgano o la adversidad te superen, ponte en acción, muévete, sacúdete el polvo, FIJA EL ESTÁNDAR DE TU PROPIA CALIDAD y ve a vivir una vida despierta.

    Recuerda: "La mediocridad es lo excelente para los mediocres". Joseph Joubert (1754-1824) Ensayista y moralista francés.

¿Hasta dónde quieres llegar?



    📚 "El Monje que Vendió su Ferrari" de Robin Sharma, aunque publicado como una fábula sencilla, transmite con claridad esta misma idea: la excelencia y la realización no vienen de hacer más cosas, sino de hacer cada cosa con una presencia y un propósito que la mayoría de las personas nunca se detiene un cultivar. 👉 Consíguelo Aquí.



Si sientes que llevas tiempo viviendo y trabajando en automático, a medias, y quieres construir un estándar real de excelencia consciente en tu vida, escríbeme por WhatsApp.



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Escrito por: Tonathiu Estrada | León, Guanajuato, México

Publicado originalmente: agosto de 2013 | Actualizado: octubre 2026