viernes, 17 de enero de 2014

TEMPLANZA

Templanza - Equilibrio - Éxito

            Desde tiempos inmemoriales la templanza ha sido vista y exaltada como una de las principales virtudes a la que debe aspirar el ser humano, ya los griegos mencionaban diferentes grados de la misma llegando hasta la doctrina moral católica que la llama moderación o sobriedad.
           
            La templanza es definida como la virtud que modera la atracción de los placeres y que procura el equilibrio entre nuestros apetitos y pasiones. En la vida misma nos topamos con la necesidad imperiosa de encontrar el justo medio en nuestro cotidiano actuar. El mundo de nuestras emociones al ser el más rico, vasto y explosivo en sus manifestaciones es aquel que puede   llegar a condenarnos o salvarnos al momento de confrontar las situaciones que exigen control, mesura y presencia de ánimo.

            El temple, así como en el arte de la metalurgia, puede convertirse para nosotros en el símil perfecto que nos lleve a entender y dominar el arte del autocontrol y la maestría del estar consciente de Ser. Como en la fabricación de una espada, así nosotros hemos de ser sometidos al fuego de las emociones de manera constante, expuestos al fuego del sufrimiento de la vida y sus vicisitudes para después ser enfriados por el torrente refrescante de la compasión, la tolerancia, la paciencia y el amor, que vendrán a dar equilibrio y fortaleza a nuestro Ser.

            El calor del fuego emocional aunado a los golpes del mazo de nuestra voluntad serán las herramientas que nos permitan proporcionar las propiedades de dureza y ductilidad perfectas a nuestro carácter. La práctica en el uso y desenvolvimiento de nuestras emociones serán comparadas al filo máximo de la espada maestra, capaz de cortar el viento, el fuego, el agua… la intensión misma del cualquier Mal.

            La templanza es entonces una virtud que ha de cultivarse, desarrollarse y procurarse uno mismo para alcanzar el éxito. Saber discernir entre lo que nos es útil o inútil para lograr nuestros objetivos y ejercer el dominio de nuestra voluntad para llevar a cabo aquellas acciones que resulten incluso desagradables ante la esperanza de un bien mayor, será el resultado de un Ser afinado por la Templanza.

            Ejercítate en el dominio de tus emociones, ejercita tu voluntad en el servicio y el bien, transforma el sufrimiento y el dolor en experiencia y sabiduría, no envenenes tu corazón ni enturbies tu alma con rencor y resentimiento. Aprende a discernir y a decidir con inteligencia el camino justo que te ha de llevar a conquistar tus sueños y alcanzar tus objetivos.

            Recuerda:

                        “La excelencia moral es resultado del hábito. Nos volvemos justos realizando actos de justicia; templados, realizando actos de templanza; valientes, realizando actos de valentía” Aristóteles.
           
¡Mantén el equilibrio!

Escrito por: Tonathiu Estrada
Viernes, 17 de enero del 2014
León, Guanajuato, México

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