sábado, 16 de febrero de 2013

¿POR QUÉ SUFRIMOS?

¿SUFRIMIENTO REAL O IMAGINARIO?


            El sufrimiento en la vida de todo ser humano es inevitable, desde que nacemos estamos expuestos a situaciones y sucesos que han de provocarlo. La enfermedad, accidentes, relaciones, pérdidas, situaciones económicas adversas, violencia, expectativas no realizadas… muerte.

            En general, hay muchas circunstancias por las cuales lo seres humanos solemos sufrir pero sólo hay dos causas fundamentales que generan toda la gama:

1.    UN DAÑO DIRECTO A NUESTRO CUERPO FÍSICO. La enfermedad, un accidente o violencia que podamos sufrir directamente en nuestro cuerpo físico es la forma más común, evidente, de sufrimiento que podemos experimentar y es totalmente real.

2.    DOLOR EMOCIONAL. Todo aquello que es capaz de hacernos sentir miserables, tristes, desesperados, angustiados, sombríos, deprimidos. Una relación personal complicada, caótica, la pérdida de un ser querido, no tener empleo o estar en uno con ambiente desagradable, sentir frustración por no poder hacer lo que deseamos, sentirnos atados por algún vicio que nos lastima. El problema del sufrimiento emocional es que en la gran mayoría de las ocasiones suele ser imaginario.

            Estas son las dos causas que crean los sufrimientos que podemos sentir en nuestra experiencia como seres humanos, sin embargo existe un tercer factor que te sorprenderá conocer: ¡sufrimos porque queremos y amamos el sufrimiento!

            Pero, si a nadie le gusta sufrir, nadie quiere experimentar dolor y sentirse mal de alguna manera ¿Cómo va a ser que sufrimos porque queremos y amamos sufrir? Te explico, si te pones a observar y analizar las razones por las cuales solemos sufrir te darás cuenta de que muchas de esas circunstancias o factores son salvables y tenemos la posibilidad de detenerlo en cualquier momento, pero entonces, ¿por qué no lo hacemos?

            Te puedo decir que es porque no queremos, que querer es poder y eso es totalmente cierto, cuando deseas algo con toda tu intención eres capaz de decidir y emprender las acciones necesarias para salir de aquello que te causa sufrimiento. Si algo te está ocasionando dolor, incomodidad o sufrimiento lo más lógico y evidente es que te muevas, salgas de ahí, te hagas a un lado… ¡entonces hazlo!

            Es como el cuento del perro que pasaba el día echado en el mismo lugar pero por alguna razón se quejaba lastimeramente. De vez en cuando aullaba y gemía, la gente entonces preguntaba al dueño qué le pasaba al perro, por qué no lo ayudaba si estaba sufriendo. El dueño contestaba: el perro está bien, no tiene nada, la cuestión es que donde está acostado hay un trozo de varilla que se le clava cuando hace algún movimiento y lo lastima. Pero, ¿por qué no se mueve entonces? ¡Aaaah! es que es un perro muy perezoso, tiene suficiente energía y motivación para quejarse pero no como para moverse de lugar.

            Necesitas tener la suficiente motivación, querer con todas tus ganas salir de la situación que te hace padecer y decidirte a luchar por ser feliz. ¿Acaso no te parece simple?

NECESITAS AMAR MÁS TU ANEHLO DE SER FELIZ
QUE AQUELLO QUE TE HACE SUFRIR

             De verdad, esto me parece un absurdo total pues nuestra naturaleza es buscar aquello que nos hace sentir bien, dichosos, felices. ¿O es que acaso tenemos la suficiente fuerza para quejarnos pero no para poner manos a la obra?

            El sufrimiento, cuando es inevitable, se convierte en el mejor de los maestros. Cuando nos vemos enfrentados a la adversidad nuestras convicciones y virtudes son puestas a prueba y nuestro espíritu se somete al fuego que lo ha de templar. Existe otro tipo se sufrimiento que solo desgasta el alma, el corazón, el cuerpo y la mente; un sufrimiento surgido de la fantasía, de la imaginación, de la expectativa alimentada por emociones descontroladas, por imitaciones o, incluso, por imposiciones,

            Es nuestro deber aprender a distinguir, rescatar la sabiduría de los padecimientos que nos hacen recapacitar, ver las cosas en perspectiva y desechar por completo aquello que sólo es un estorbo para nuestro crecimiento, desarrollo y felicidad.

            Recuerda:

            “El sufrimiento depende no tanto de lo que se padece cuanto de nuestra imaginación, que aumenta nuestros males”.
Fénelon (1651-1715) Escritor y teólogo francés.


 ¿Por qué sufres? ¡Hasta mañana!

Escrito por: Tonathiu Estrada
Sábado, 16 de febrero del 2013
Guanajuato Capital, México

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